domingo, 10 de noviembre de 2013

LA TERCERA MEJILLA




LA TERCERA MEJILLA...

No recuerdo bien donde leí, que:

“EL QUE MENOS PIERDE ES, EL QUE MENOS DA
No le falta razón verdad..!!

Pero me niego a vivir así, con esa excusa pusilánime que nos hace ser menos humanos, y sobretodo, peores personas.

Vivimos dentro del rencor y la envida; en la sospecha continua y en la simple y absurda contradicción con los demás.

Ya no solo basta con vernos nuestro propio ombligo y creernos el puto centro del universo. Ahora buscamos ansiosos el ombligo del que está nuestro lado, para comprobar que está peor que el nuestro, y así aliviarnos en nuestra envenenada existencia. Y si no es así, si su ombligo está tan limpio que da asco verlo, lo llenamos de mierda si es necesario, para con ello satisfacer nuestra enrevesada locura.

No soy persona de vivir postulando protegido desde la barrera. Salgo al coso. ¡¡Frente al tendido 7 cojones!!. Y sé perfectamente que voy hecho un mamarracho vestido de torero. Lo sé y no hace falta que desde la sombra elucubres y te jactes (de mi) de esa persona que se nuestra, que se arriesga y, que en esos momento lo está dando todo por los demás, hasta por ti también, que lo sepas. Se oyen tus susurros, tus “elocuencias”, no ves que son pedos y eructos  lo que sueltas a viva voz . No te enteras que los demás tenemos más vergüenza y más respeto que tú. Y esos triunfos de los que alardeas, esas absurda chanzas y exabruptos sin sentido donde te parapetas. No son mas que otra persona que te deja, otro amigo o amiga que te olvida. Pero hay más gente en mundo que te rodea verdad, un mundo entero que destruir, cierto.

Si, voy hecho un fantoche de banderillero, de domador de pulga, de cuenta cuenta-cuentos, de amigo, de Peter Pan. Lo sé perfectamente y además estoy de acuerdo con ello.

Pero yo al menos siento el albero en mis píes, y huelo la sangre, y el miedo, y procuro arrimarme al envite lo mejor que pueda. Y tú mientras dónde estás. Tú estás justo allí, arriba, en el palo de la bandera, mirando todo con unos prismáticos, a mil kilómetros de estas sensaciones que alimentan las alma. Sensaciones que jamás te podré explicar, porque no son formulas matemáticas, las tienen que sentir, las tienes que vivir. Pero tú todavía no dispones de esa capacidad, y los sabes. Ni te puedes imaginar lo que es un sonrisa de agradecimiento, una lágrima de emoción, un gracias por este momento por este instante.

Los pájaros de mi cabeza los conozco perfectamente, hace tiempo que viven ahí conmigo y, hace tiempo que los dejé volar en libertad. ¡¡Y no quieren irse de mi lado!!, será por algo digo yo.

No quiero vivir sin recibir unos buenos días a cambio de los míos. ¡No!, enteraros. No pasa nada por contestad. Esa actitud nos os hace ni más fuertes ni más inteligentes.

Si no eres capaz de aportar, al menos no interfieras o destruyas, o peor aún, no menosprecies la labor del que si lo hace.

Vivís en una continua critica a los demás para tapar vuestra ineptitud y vuestra incapacidad.

Afortunadamente una cosa sí que sé, y es segura y cierta como que mañana saldrá el sol.

Los corazones y las almas de las personas nobles están hechos y hechas de cicatrices. Y esas cicatrices son fruto de un dolor, de una perdida, de un dar sin recibir nada a cambio. ¡De sentir el albero en nuestros píes!
 
Claro está que el que nada aporta, nada pierde, y tienen impolutos sus corazones y almas. Qué fácil es para esta gente escupir palabras como balas de cañón, que perforan y rompen en un segundo corazas tan fuertes como el amor, la amistad o la bondad, Y sin prejuicio alguno, además con unas convicciones aplastantes. Se creen que todo el mundo está podrido como ellos o ellas. Las hienas actúan igual. Alaban con sus sonrisas farsas la cacería de la leona, y cuando la carroña escasea, una de ellas, la más grácil y sumisa, lidera el ataque mortal contra aquella leona, aquella que estuvo alimentándolas durante un tiempo.

Y aún ha sabiendas que terminarán solos y solas en su penosa existencia, no cejan en su empeño y no paran de echar vinagre en las heridas infligidas. Quieren arrasar todo aquello que tocan como el napalm, porque son pirómanos de la relación humana y de la relación social.

Yo con una simple tirita detengo y paro la hemorragia de mi alma en este momento, y sigo con mi vida, y sigo con mi camino, en busca -seguro- de otra cicatriz.

Pero aquellos que os alimentáis de ese veneno, que sepáis que vuestro antídoto es, más veneno. Y vuestro corazón se os hace cada vez más pequeño, hasta que desaparece en el olvido.

Ahora es tiempo de gachas, de migas en la lumbre, de “cuchará y paso para atrás”.

Pues yo me quedo ahí atrás, poniendo otra tirita nueva en mi alma. Me quedo atrás blandiendo mi cuchara en alto, como si fuera esa espada con la que la juego en mi “País de Nunca Jamás”, pues regreso allí, con mis piratas y con mis indios, a jugar con los niños perdidos. Por un segundo, por vuestra culpa, me olvidé de ese estado, me olvidé de ellos. Y ese olvido reabre una cicatriz que me costó mucho cerrar.

Que os aproveche las migas y tened presente una cosa bien clara: esas vianda, esos torreznos y morcillas, alguien las puso ahí con cariño para que vosotros las disfrutéis.



….que tal vecinos y vecinas. Si, hoy he colgado la bandera pirata en mi balcón, junto a un puñetazo en la mesa. No cuelgo nada desde hace tiempo, y no son por artículos, que los tengo, pues hay y ha habido tela que cortar desde entonces, pero este de hoy es un manotazo o una reprimenda a esos abusones y matonas que van por la vida dando la puta lata sin el más mínimo escrúpulo. Si, tú, y tú y tú también....de que lado lees este escrito.

Y para aquellos que se preguntan por el titulo de esta publicación. Pues bien fácil es. Las escrituras sagradas cristianas nunca hablaron de la “Tercera Mejilla” porque después de ofrecer la segunda mejilla, en la tercera, Jesús, del puñetazo que le dio a ese pesado matón, lo vistió de limpio.


Besos y abrazos.....ya sabéis que tengo para todos y todas, aunque hoy los tengo contados.

No hay comentarios: